Papeles de Colores

Hoy planteo una utopía. Absurdo, ¿verdad? Llevo, llevamos más bien, toda la vida escuchando frases del tipo: "¡Que la vida son dos días!", "¡Hay que disfrutar de la vida!". Bueno, ahora en serio. El ser humano no disfruta, ni de broma, de la vida. Y en los tiempos que corren menos aún.

No quiero meterme en temas políticos o económicos, pero todos sabemos como están las cosas. Por suerte o por desgracia, mejor retiremos lo de "suerte", vivimos en una sociedad en la que lo que prima es el dinero. Y punto. No hay más. Vivimos única y exclusivamente para ganar papelitos de colores. Pero la gracia es que no queda ahí la cosa. Ganamos dinero (el que lo gane), única y exclusivamente para subsistir.

Y hemos llegado al momento en el que me enciendo, en el que me hierve la sangre. Manda huevos la cosa Manolo. ¿Cómo puede ser posible que una persona sufra ocho horas diarias (el que tiene suerte) durante seis días a la semana y a lo largo de cincuenta años sólo para subsistir? O mejor dicho, ¿para malsubsistir? ¿No estaremos haciendo algo mal? Un padre o una madre deja de ver a sus hijos, o los ve un par de horas al día para que éstos tengan una vida "normal", ¿normal? ¿Es normal que un niño viva alejado de sus padres para que pueda comer y vestirse? ¿Estamos todos locos? Me respondo a mi mismo: estamos haciendo algo mal.

La utopía de la que hablaba al principio consistiría en algo tan simple como trabajar menos y cobrar más. Ya podéis reíros. ¿Os imagináis un mundo en el que la gente trabajase cinco horas diarias, cuatro días a la semana y que cobrase dos o tres mil euros al mes? Lo sé, es imposible. Es imposible porque ningún trabajo generaría tanto dinero como para pagar esas cifras, y además a más empleados, ya que sólo trabajarían cinco horas diarias. Eso sí, sería bonito. Pero, ¿y otra cosa? ¿Imagináis un mundo sin dinero? Ese sí que sería el mundo perfecto. El problema de antes desaparecería, pero claro, nos topamos con una cuestión más profunda, la ética personal. Podéis seguir riendo. El ser humano es egoísta, egocéntrico. Si el dinero no existiese, iba a trabajar mi tío Pepico. Tiene gracia. Somos nuestro propio problema.

Imaginaos un mundo en el que la gente sólo cogiese lo que necesitara, y que en sus horas de trabajo, lo diese todo por agradar a un semejante, o por hacer las cosas de la mejor manera posible. Hay personas para todo. Estoy seguro de que hay gente a la que le guste ser frutero, o sepulturero, o minero. ¿Por qué no? Pero claro, nosotros sólo nos miramos el ombligo. La lechuga que tenemos por cerebro pensaría: "si puedo coger lo que quiera y cuando quiera, ¿para qué voy a trabajar?" Y adiós a nuestra preciosa utopía.

Bueno amigos, sólo digo todo esto porque me da rabia. El ser humano vuelve a equivocarse. Tropezamos, no dos, sino doscientas veces con las mismas (en plural) piedras. Deberíamos tener tiempo para viajar, disfrutar de nuestros hijos y nuestros padres, pasear, leer, hacer deporte, ir de compras, permitirnos lujos. Pero no, sólo vivimos para no morir por inanición. Y todo por nuestra propia incompetencia. Me voy a llorar un rato.

¿Cara o Cruz?

El otro día presencié algo decepcionante. Una guerra. Pero no una guerra de las que nos muestran en televisión. No. Era otro tipo de guerra, más burda, si es que eso es posible. Me refiero a la pelea entre dos aficiones. Se lanzaron objetos, insultos y gestos chabacanos, más propios de animales que intentan proteger a su manada que de personas. Porque sí, lector, sí, esos monos disfrazados, eran personas, y eso duele.

El otro día presencié algo maravilloso. Un gesto de bondad en masa. Pero no un gesto de bondad que se puede ofrecer ayudando a una ONG o viajando a un país con pobreza extrema para ayudar. No. Era otro tipo de bondad, más casera, de la que podemos hacer todos en nuestro día a día. Me refiero a la ayuda que recibió una mujer tras sufrir un desmayo en mitad de un centro comercial. De verdad, fue emocionante. Fue emocionante ver como todo el mundo se ofrecía a ayudar, sin pedir nada a cambio, dejando todo de lado por una persona a la que no conocían de nada. Los trabajadores del centro abandonaron sus puestos sin preocuparse por la caja registradora, los clientes dejaron sus bolsas en el suelo sin preocuparse de que alguien las robara, personas anónimas llamaron al segundo siguiente a una ambulancia, ofrecieron agua, y todos aportaron lo que pudieron en ese momento. Juro por Dios, que se me saltaban las lágrimas de ver lo que estaba viendo. La generosidad, la bondad, el amor. Y todo fue sin pensar, puro instinto. Repito, emocionante.

¿Es posible que los animales vayan al fútbol y las personas bondadosas a los centros comerciales? No lo creo. Pero, si no es así, ¿por qué una persona es capaz de reaccionar de maneras tan distintas en contextos diferentes? No lo entiendo. Y esto hace que me plantee algo. ¿Es el ser humano malo por naturaleza? ¿O es bueno? ¿O es a veces bueno y otras malo? ¿O es una hoja en blanco sobre la que se escribe su bondad o su maldad dependiendo de lo que le enseñe la sociedad? ¿O es cuestión de suerte? ¿Cara o cruz?

Si tuvieramos que responder a esto, nos sería ciertamente difícil.

Si nos remontamos a nuestros comienzos, a nuestros orígenes, al primer ser humano en la Tierra, ¿qué podríamos decir? El ser humano era un ser irracional que se movía por instinto, y su instinto era sobrevivir. Y si para sobrevivir tenía que matar, o robar, o lo que fuera, pues lo hacía. ¿Lo convertía eso en malo por naturaleza?

Pero por otro lado, podemos analizarlo de otra forma. Se supone que hoy en día hemos llegado a un punto en el que lo malo se penaliza, se castiga en nuestra sociedad, de una forma o de otra, pero se castiga. Hemos evolucionado cual pokemon desde los instintos de supervivencia hasta nuestros días, y hemos decidido castigar el mal. ¿Eso qué significa, que el ser humano es bueno por naturaleza? ¿O simplemente que el bien triunfa sobre el mal? ¿O qué? ¿Es "civilizado" sinónimo "bueno"? ¿O no tiene nada que ver?

Es dificil. Es muy dificil. Yo creo que en la vida no hay nada negro o blanco aunque a veces nos empeñemos en ello. El ser humano a veces es bueno, y otras veces es débil y hace cosas que le impulsan a tomar el camino fácil y a hacer cosas desagradables. La persona como tal no tiene por qué nacer buena o mala, aunque a veces reaccione por instinto y actúe bondadosa o malévolamente.

Es posible, muy posible, que la sociedad nos influya en nuestra forma de ser, de pensar, de actuar. Pero yo hablo de algo más interior, algo inherente al ser huemano. Si no existiera dicha sociedad, ¿cómo actuaríamos? Se supone que eso ya sucedió en nuestros orígenes y llegamos hasta el día de hoy. Unos ratos malos y otros ratos buenos. Así somos las personas. Civilizados, pero a ratos cara y a ratos cruz.

Diferente no, raro

Hablaré hoy de mí. Propicio momento por varias razones. La primera porque llevo meses sin actualizar este blog, la segunda porque acaba el año 2009 y es una buena manera de despedirlo, y la tercera porque son casi las tres y media de la mañana, me he despertado, y lo primero que me viene a la cabeza es escribir sobre mí, cosa que me hace pensar que el título de este artículo me viene como anillo al dedo.

Me gusta ser raro, no diferente, sino raro. Me enorgullezco enormemente de sentirme así, y no sé por qué. Entre otras cosas no sé por qué, porque por una parte me da pena sentirme así. No sé si alguien me entenderá, posiblemente no, es todo muy complejo, contradictorio, pero es tan fácil de asimilar cuando te sientes como yo, que me va a ser imposible expresarlo.

Me he dado cuenta de que soy una persona que no suele encajar en ningún sitio, y la verdad, no me importa. Lo que me pregunto es si algún día me llegará a importar. Desde que abandoné el instituto he estado con varios grupos de gente. Pues bien, nunca encajé. Lo intenté, pero no lo conseguí. Tal vez sea mi naturaleza. Recuerdo con claridad un escrito que hice un día en la facultad. Un escrito que hablaba de esto mismo, de mi forma de ser. Lo redacté porque llevaba ya varios días de clase, con gente nueva, y todavía no había encajado con nadie. Con nadie. Tiene gracia. Fue terminar ese escrito, guardarlo en mi carpeta, y sentarse a mi lado el que en unos segundos se convertiría en mi primer "amigo" de facultad. Y entrecomillo la palabra amigo porque no es más que una forma de hablar. Luego tuve otros tres o cuatro más. Cinco "amigos" (forma de hablar) en tres años. Un poco triste, ¿no?

Tengo, y siempre he tenido, cierta tendencia a elegir y desechar, "elegir, y desechar". Lo hago de manera inconsciente, pero es inherente a mí. Cuando entro en un grupo tiendo a juntarme con ciertas personas. Todos estaréis pensando: "Pues bueno, como todo el mundo, siempre hay gente con la que congenias más". Pues no. Lo mío va más allá. Yo no siento ningún vínculo, nada en común. ¿Cómo es posible que haya "una" persona, y entrecomillo "una" porque no es más que una forma de hablar, por la que sientas simpatía y a la vez que perteneces a un mundo diferente al de ella? La gente de mi edad ya no se ríe de los "pardillos" como en el colegio. Ahora todo el mundo se lleva mejor o peor con unos o con otros, pero forman parte del mismo universo. Yo no.

Me siento como si el grupo en el que estoy fuera un puzzle, y yo fuera una de las piezas que lo conforma. El problema es que alguien la cagó y me metió en la caja equivocada. Soy una pieza más, pero de otro puzzle, por lo que no encaja en ningún sitio. Aunque lo intente.

Por supuesto, tengo mi grupo de amigos. Un grupo que me gusta denominar "sectario". Y digo lo de sectario porque nos cuesta hacernos comprender, no entra cualquiera, y también es difícil salir. Es el único sitio en el que me siento yo mismo.

La cosa es que antes me sentía mal. Llegaba, intentaba hablar con alguien, y nadie me daba importancia. No por su culpa, y lo digo de corazón, sino simplemente porque pertenezco a otro puzzle; y eso me hacía sentir mal. Ahora no. Ahora me da "igual". Me he dado cuenta de que no encajo y es absurdo intentarlo. Es más, cuando tienes que intentarlo, es porque algo no va bien. Y eso no quiere decir que vaya a ser borde, o que lo sean conmigo. Lo único que quiere decir, es que ni lo intento. Sonrío cuando debo, bromeo cuando puedo, y cuando termino vuelvo a mi secta.

¿Por qué las amigas de mi novia no me miran cuando salgo con ellas? ¿Por qué nadie del trabajo me pregunta si voy a ir a la cena de empresa? ¿Por qué desde el insituto no he hecho ni un sólo amigo? Vuelvo a decir que antes pensaba en estas cosas y me sentía mal. Ahora le he dado la vuelta a la tortilla y lo veo de otra forma. Me da igual que las amigas de mi novia no me miren porque no me caen bien, me da igual que alguien me pregunte si voy a la cena de empresa porque no voy a ir, y me da igual el no haber hecho ningún amigo desde el instituto porque si fue así es porque no merecían la pena, o mejor dicho, "no me merecían la pena".

Siempre me he considerado una persona "antisocial". Quizá sea un término excesivo, pero puede resultar útil para describirme. La gente tiene una capacidad, que desde mi punto de vista es asombrosa, de relacionarse. Mi novia hace amigos y amigas, y esto no lo entrecomillo, el primer día de clase, trabajo, o lo que sea. Qué fácil. Yo no. "Elegir, y desechar". Pero bueno, lo he asimilado. Ella tendrá cincuenta y siete millones de amigos, y yo quince. Eso sí, me sentiré bien estando con ellos. No tendré nada que fingir, ni sonreír cuando no me apetezca, ni pensar lo que voy a decir o hacer.

Nadie me comprende, posiblemente ni mis amigos. A pesar de todo lo escrito, no creo que pueda expresar todo lo que pasa en mi interior, pero bueno, lo he intentado. Pensarán que exagero, o quizá que me entienden, pero no lo creo. A mí me basta con que sigan siendo sectarios, o las piezas del puzzle correcto. Lo dicho, raro de cojones.

Encantado de Conocerte

"!Encantado de conocerte!" "!A ver si quedamos un día!" "Esta es tu casa" "Aquí me tienes para lo que necesites". Mentira, mentira y mentira. El ser humano es harto complicado, eso ya lo sabemos, pero a veces, más que complicado parece imbécil.

Cualquier persona, cualquiera, es capaz de mentir sólo por pura cordialidad, por quedar bien. Miente y queda bien, esa es la fórmula que tenemos en la cabeza y que utilizamos de forma automática. Pero lo más increíble es la reacción del afectado; prefiere escuchar una mentira aún sabiendo que se la están metiendo doblada, antes que escuchar la verdad. Y lo peor no es eso; lo peor es que en el improbable caso de que escuche la verdad, le sienta mal. Ejemplifico. Te encuentras a un conocido por la calle. Éste, creyendo que te interesa, te cuenta que su perro "Puchi" se ha muerto de estrés postvacacional, y te martiriza con todas y cada una de las batallitas que pasaron juntos. Después de cuarenta y siete minutos de insoportable monólogo y cuando estáis a punto de despediros, ¿qué es lo que le sueltas? Apuesto a que una de las posibles frases que saldrá de tu boca será "Lo siento mucho" o "Qué pena" o incluso "Si necesitas algo, aquí me tienes".

Seamos realistas, a ti te importa un pepino, pero a pesar de eso haces como que te interesas, le ofreces ayuda, etcétera, a pesar de que la persona a la que se la estás ofreciendo sabe perfectamente que "es una forma de hablar". Pero mucho ojo, no se te ocurra decir "mira, no me interesa tu historia" o "déjame en paz, pesado", no se te ocurra decir la verdad, lo que piensas, lo que sientes, lo que él sabe que estás deseando decirle. Si fueras capaz de hacerlo, ¿qué pasaría? pues que esa persona te echaría la cruz, sólo por decirle lo que él ya sabía. Es curiosa la forma que tenemos de autoengañarnos.

Escuché hace no mucho en la radio un caso de una chica que hizo varios amigos estando de vacaciones en el extranjero. El caso es que esta chica, antes de irse, les dijo a algunos de ellos: "si venís a España, podéis quedaros en mi casa". El resultado, ya lo imaginaréis. ¿No habría sido más fácil decirles "Adiós"?

No quiero decir con esto que las personas no nos interesemos por las desgracias ajenas, que no queramos ofrecer ayuda a quién la necesite, pero es cierto que tenemos una forma de ver las cosas un tanto peculiar. Con tal de cumplir, somos capaces de mentir, sabiendo que la persona a la que le mentimos lo sabe. Pero parece que todo queda bien porque se cumple una fórmula que hemos mamado desde pequeños, que hay que ser educado, que debemos ayudar a la gente, que no está bien ser borde y un largo etcétera. ¿Cómo es posible que a alguien que ves por primera vez en tu vida puedas decirle "encantado de conocerte"? No estás encantado, ni nada; es simplemente una cortesía, una forma de hablar, una forma de demostrar que eres educado; pero digo yo, ¿no sería más educado decir la verdad? No digo que le vayas a decir "no estoy encantado de conocerte", porque entre otras cosas es posible que eso tampoco sea verdad, pero ¿qué tal un "hola"?

Como siempre digo, o casi siempre, es curioso que esté defendiendo una forma de ser que ni yo mismo utilizo. Supongo que será otra de esas cosas que hacen al ser humano más imbécil que complicado.

Ya para terminar, he de decir que en este post no he mencionado a cierto personajillo que un amigo mío dice que siempre menciono. Ya ves, querido amigo, anteriormente sólo lo hice porque se dieron las circunstancias. Así que sólo me queda deciros a DIOS.

Este artículo va dedicado a Temis, y en especial a Jessi, las chicas que más me animan a escribir.


Te Extraño, Te Olvido, Te Amo

"Te amo", "!Qué rabia!", "Me da pena", "Me es indiferente", "!Qué asco!", "!Te odio!". Sentimientos.

Un sentimiento es una sensación, es algo imperceptible que nosotros mismo exteriorizamos, y es por eso por lo que nos percatamos de lo que en definitiva es un estado de ánimo. Podemos disimular todo tipo de sentimientos, tanto buenos como malos. Puedes fingir que no estás enamorado, o que no sientes pena por algo, pero la sientes, y no puede evitarlo, gracias a Dios.

A lo largo de mi "corta" vida he aprendido algo de lo que muchos pensarán que es una idiotez, pero que pensándolo fríamente podríamos llegar a comprender o por lo menos a respetar más al que tenemos al lado. A lo que me refiero es a que todos somos diferentes, pensamos diferente y, por supuesto, sentimos diferente. Es fácil pensar que cuando te sientes mal eres la persona más infeliz del mundo, o que cuando amas con todas tus fuerzas no hay nadie en el planeta capaz de superar lo que sientes, y ¿por qué? Pues porque un sentimiento no se puede medir, gracias a Dios

Seguro que hay alguien que ama con más fuerza que tú, y quizá esa persona sea tu pareja; seguro que hay alguien capaz de odiar más que tú, y quizá esa persona sea la persona a la que odias, y seguro que hay alguien que siente más pena, indiferencia o asco del que tú seas capaz de sentir nunca, pero es cierto que no nos gusta saberlo. ¿Cómo te sentirías si supieses con certeza que tu pareja te ama más a ti que tú a ella? ¿Y si fuera al contrario? No nos gusta saber con qué fuerza sentimos, pero seguro que unos sentirán, para bien o para mal, con más profundidad que otros.

¿Os habéis planteado alguna vez si es capaz una persona de morir, y hablo literalmente, de miedo, o de pena, o de algún sentimiento que sea tan fuerte como para matar la vida? Se dice que hay gente que muere así. Lo que no sé es si eso es literal o no, porque por culpa de la pena puedes dejar de comer o de cuidarte, lo que te produciría la muerte, pero yo hablo de morir directamente por un sentimiento. No sé si se podrá, pero a parte de triste, debe ser bonito pensar que sí, además de poético.



Amigos Geográficos

No hace mucho me decidí a escribir acerca de ser feliz, o más bien de lo imposible que es esto de una manera absoluta. El tema que trato a continuación sigue esa estela, aunque de una manera mucho más concreta. Me gustaría analizar hoy las relaciones que tenemos con esas personas que consideramos importantes: nuestros padres, amigos, parejas, etcétera; y preguntarme hasta qué punto estamos satisfechos con ellos. Quiero adentrarme en un mar lleno de dudas, y plantearme si las buenas personas con las que comparto mi vida son las mejores que puedo llegar a conocer, o si por el contrario me estoy conformando con ellas por el simple hecho de vivir en el mismo barrio de la misma ciudad; lo que me llevaría a pensar que son sólo eso, buenas personas.

En nuestra vida cotidiana estamos acostumbrados a pronunciar frases del tipo "eres el mejor amigo que se puede tener" o "tengo la mejor madre del mundo". Bajo mi punto de vista y como cumplido o piropo, dichas expresiones son una buena manera de agradar a alguien, pero seamos sinceros y preguntémonos, ¿qué posibilidades hay de que tu propia madre sea la mejor madre que puedes tener? ¿Acaso conoces a todas las madres del mundo? ¿Quién te dice a ti que tu madre perfecta no vive al sur de Camboya? Y cuando digo madre quiero decir amigo, hermano, pareja o mascota.

Es muy probable que un hijo tenga en alta estima a sus padres y amigos, es lógico, tus padres te llevan lavando el cerebro desde el día en que naciste y a tus amigos los eliges tú teniendo en cuenta un montón de requisitos, pero de ahí a decir que el uno o el otro son "el mejor que se puede tener", hay un gran trecho, al menos desde mi punto de vista.

¿Quién no ha pensado alguna vez que su pareja actual es su alma gemela? Yo no sé que entendéis vosotros por alma gemela, pero yo creo que esa persona debe ser compatible (que no igual) contigo en un 100%. Siempre he sido reacio a pensar que la perfección existe excepto en Dios, y esto no es otra cosa que eso, una relación perfecta, pero dejando a un lado la posibilidad de que pueda pasar, preguntémonos ¿qué posibilidades hay de que la persona con la que eres compatible al máximo y sin margen de error viva en tu mismo barrio? Y si alguien piensa y dice: "esque yo viajo mucho" le plantearé la pregunta de otra forma ¿qué posibilidades tienes de conocer a la persona con la que eres más compatible en el mundo? Es más, es (como diría un amigo mío) infinitamente improbable que llegues a cruzarte con ella alguna vez en tu vida, así que imagínate llegar a conocerla.

Hace tiempo estudié en clase de psicología que una persona puede llegar a conocer de una manera más o menos profunda a una media de trescientas personas al mismo tiempo, y que si conoces gente nueva hay otra que sale de ese círculo de conocidos. Bien, pongamos que a lo largo de tu vida llegues a conocer a dos millones de personas, cosa que dudo, como diría un amigo mío, infinitamente y de manera exponencial; por lo tanto, ¿sigues pensando que conocerás a tus mejores amigos alguna vez? ¿o a tu pareja perfecta?

Lo que tampoco podemos hacer es engañarnos. Hay gente que dice "es que un matrimonio no es un matrimonio si no hay peleas o discusiones" o "es normal, todos los matrimonios discuten". ¿Es que estamos todos locos? Tratamos de excusar nuestras peleas en nuestra imperfección. "Es bueno equivocarse para aprender de los errores" !Y un huevo de pato! es como decir que es bueno estar en paro para aprender a buscar trabajo. Lo bueno sería no equivocarnos nunca, no discutir con nuestros amigos, ni con nuestros familiares, ni con nuestras parejas, pero claro, nuestras almas gemelas estarán seguramente en alguna playa caribeña o en mitad de una guerra, en un país del que quizá nunca hayamos oído hablar. Por eso defiendo el hecho de que nos conformamos geográficamente hablando. Las frases correctas serían "eres el mejor amigo que he tenido nunca" o "Eres la persona a la que más he amado". Eso está bien, amar, querer, admirar, pero es muy dificil que dos personas compatibles en el grado más alto lleguen a encontrarse. Es posible que alguna vez haya podido pasar, pero nunca lo sabremos. Eso sí, que no nos vendan la burra, que no me digan que es mejor aprender que conocer. Nos conformamos, vale, pero yo quiero estar con mis amigos perfectos, y no engañarme teniendo que decir que discutir con ellos fortalece la relación.

Amigos, el mundo no es tan pañuelo como imaginamos.

¿Dios? (1ª Parte)

Hace unos días y con motivo de la Semana Santa, mantuvimos mis amigos y yo una profunda a la vez que extensa conversación acerca de la que considero la madre de todas las preguntas: ¿Hay algo después de la muerte? ¿Existe Dios? La pregunta en sí tiene tela marinera. Tanto es así que, se pongan como se pongan unos u otros, es imposible contestarla con certeza. ¿En qué nos basamos entonces para afirmar o negar la existencia de un Ser Todopoderoso?

En realidad, no hace falta ser cura para defender la existencia de un Ser Superior, ni ser científico para no hacerlo, pero tanto el uno como el otro basan su respuesta en su propio raciocinio y sobre todo en su educación. Ahora, mi pregunta es ¿Quién de los dos tiene razón? Porque, siendo honestos, sólo uno puede tenerla. Un científico te dirá que es imposible demostrar la existencia de Dios y un cura te dirá que Dios está por encima de toda ciencia. Y esto, ¿a qué nos lleva? Pues desgraciadamente, amigos míos, a lo mismo; a nada.

Personalmente me considero una persona creyente, creyente de Dios. Sé que la frase "creo en Dios, pero no en la iglesia" está ya bastante manida, pero es real. Todos sabemos que a lo largo de la historia, la iglesia ha hecho un enorme daño a la humanidad y sinceramente, considero imposible que los seres humanos, imperfectos todos, hayan sido capaces de comunicar generación tras generación la historia de Jesús hasta nuestros días sin ningún tipo de cambio que beneficie a alguien, y no me gusta señalar (Iglesia), pero también es cierto que no tienes que hacer caso de todo lo que dicen los curas, obispos y demás para creer en un Ser perfecto que nos acogerá en su seno el día de mañana, o de pasado.

Si me preguntáis que por qué creo en Dios no podré daros mayor explicación que la de haber sido educado en una Sociedad Cristiana, pero también es cierto que me niego a creer que cuando falte, simplemente me comerán los gusanos, y que ciertas personas (por llamarlas de alguna forma) tendrán el mismo destino que yo.

Yo digo que si un cura no es capaz de demostrar la existencia de Dios, un científico tampoco lo es de demostrar lo contrario. Por muchos razonamientos matemáticos o históricos que sea capaz de darte, nunca podrá estar por encima de Dios, si es que existe. Una vez aprendí en una clase de filosofía que las cosas no son reales, sino verosímiles, y que si en realidad lo son nunca llegaremos a saberlo con certeza. Pues lo mismo pasa con Dios, nunca podremos saber si es real o no su existencia hasta que experimentemos la muerte, y aún así...

La razón de que nos planteemos si existe un Ser Superior no es otra que nuestro propio egocentrismo. El ser humano no es capaz de comprender el origen de la vida, y como él no es capaz de crearla sin partir de otro ser vivo, es decir, de la nada, tiende a creer en la existencia de Dios. Un creyente te dirá que fue Dios el que creó ese primer átomo de vida, en cambio un científico te dirá que hace megacientosmil millones de años se dieron las perfectas y puñeteras circunstancias para el origen de la vida, vamos, que nos tocó la lotería cincuenta y siete veces seguidas y sin comprar boleto. Bien, ¿Qué es más plausible? ¿Que un Ser Superior, que nadie ha visto nunca, nos creara a partir de la nada? ¿O que hayamos tenido una suerte que como mínimo podríamos denominar esperpéntica?

Allá tú con tu fe.